Este proyecto ha sido realizado en julio de 2018 en los Estudios Aberin (Navarra) bajo la batuta de Iñaki Llarena y Leire Aranguren que con paciencia y tino grabaron, mezclaron y masterizaron estas siete joyas como siete pecados capitales.

El disco es editado por Maldito Records, el diseño ha corrido a cargo de Enrique Cabezón, la fotografía por Eduardo Garrobo, la parte audiovisual por Luis Brox, el diseño web por Asier Tarancón y la música por El Cuarto Verde. Hay textos escondidos, frases o han servido en cierto momento de inspiración para la literatura de este disco palabras de Kase.O, Bertol Brecht, Miguel de Cervantes, Torrente Ballester o José María Fonollosa.

El Cuarto Verde somos Deivis (bajo), Odón (guitarra y voz), Edu (guitarra), Asier (batería), Julián y Michel (imprescindibles e inigualables), Marta S., Elena, Marta J. Ana y Leire (motor y equilibrio), la familia (la que no se elige) y todos y cada uno de los corazones que invierten un solo segundo en hacer crecer este proyecto; como tú, por ejemplo, gracias.

LETRAS DEL DISCO

  • Desnudo, la masa de agua me hace vibrar, seguro me fui de la manada. Si soy el animal más triste del planeta debo vencer, una ballena solitaria.

    Si sabe el arponero lo que pienso de él, ¿qué coño hace perdiendo aquí su tiempo? He abierto fisuras en el medio del mar, lanzando mi voz hacia la nada. No estáis preparados, no sabéis escuchar. Vomito mis canciones y soy, 52 herzios de dolor, nadando solo.

     

    Ey, errante y condenado a vencer, entre las olas del mar.  Ey, erguido como el árbol de Teneré, contra la inercia. Mantengo mi rumbo, buscando a un dios menor que pueda cicatrizar la dulce herida de la soledad.

    Abrirme por dentro y ver el viento soplar, la duna por medio del desierto. Soy yo y la soberbia que me sigue detrás. Vomito mis canciones y soy,  52 herzios de dolor, nadando sola.

  • Andar como un lobo hambriento, no me sacia la sed ni todo el agua del mar. Si dios es un monedero, rezaremos a la iglesia del centro comercial. Dos gorriones en la misma espiga, si uno trina con dos huevos otro va a trinar más. Ser piedra, nunca arcilla.

    Podría ser mucho mejor… quizás no, o quizás sea mucho peor. Podría ser mucho peor… quizás no, o quizás sea mucho mejor.

    Robar bancos es delito, más delito es fundarlo y no dejar de robar. Quiero dos, compro veinticinco.

    Podría ser mucho mejor… quizás no, o quizás sea mucho peor. Podría ser mucho peor… quizás no, o quizás sea mucho mejor.

     En la fábula de Esopo el perro pierde el bistec, su reflejo era más grande, quiso todo, pero todo no puede ser.

  • Pudimos ser la luz, veneno en la punta de la flecha, pudimos ser la mitad o más, el fósforo que enciende la mecha. Pudimos platicar con dios y blasfemar sin parar, ser casi de otro planeta, sin movernos de lugar, pudimos ser las letras “Revolución”, pintadas en el baño del bar…

    Pudimos ser un blues, cortarnos de raíz la melena, pudimos ser el final o más, la paja en el ojo del poema. Pudimos ser el mar, el fuego, el aire o la libertad, pudimos ser la bandera quebrada por la mitad. Pudimos ser las letras “Revolución”, pintadas en el baño del bar, pudimos ser la demolición del palco de la casa real. Al fin y al cabo soñar, creer, resultaba barato, para envejecer crecimos centrados en ser…

    Ser como aviones, aviones de papel que vuelan al epicentro de este incendio que arrasa tu ciudad y tu hogar.

    Frenamos el alud, desactivamos cada tormenta, nos dedicamos a equilibrar el Tetris dentro de la cabeza. Brindemos sin parar, nos sobran las razones, da igual, conquistaremos Venecia, Logroño o San Sebastián. Pudimos ser las letras “Revolución”, pintadas en el baño del bar, pudimos ser la demolición del palco de la casa real. Al fin y al cabo soñar, creer, resultaba barato, para envejecer crecimos centrados en ser…

     Ser como aviones, aviones de papel que vuelan al epicentro de este incendio que arrasa tu ciudad y tu hogar, o camicaces, tan fuertes con sus ideales, papiroflexia en una hoguera, ya sabes cuál será su final.

  • Se ha despertado el animal que dormitaba por el interior como un impulso eléctrico en el corazón, como un golpe en la testa. Se ha reducido la galaxia al hueco que hay dentro del ascensor, tu sexo frente al mío en una alineación de todos los planetas.

    Que soy capaz de enamorarme al son, del ritmo visceral que hace el elevador.

    El universo se ha expandido en mí, quiero más, subo más contra la gravedad, como una especie a punto de extinguir. Como un fluido a punto de bullir, tu mitad, mi mitad, listas para encajar. El día del espectador dentro de mi cabeza.

    Yo un asteroide y tu una estrella que se encuentra a punto de impactar, tu eres monte de venus, eres luz solar, yo cola de cometa. Si no hay frontera en la lujuria nos tendremos que dejar llevar,

    sentir el latigazo de la cervical corriendo por las venas.

    Que soy capaz de enamorarme al son del ritmo visceral que hace el elevador.

  • Yo también puedo consumir la vida paso a paso como un puñal entrando por la piel. Yo también puedo devorar el tiempo y el espacio y ser tan fugaz, ser sexo en un burdel. No hay tregua dentro del estómago, no hay tregua.

    ¿Qué hay de malo en acostarse colocado? ¿Qué hay de malo en ver morir la ciudad? ¿Qué hay de malo en levantarse empalmado y ser la rueda que no deja de girar?

     Yo también juego de farol contra mi destino, me guardo un as y me descarto el rey. Yo también puedo disfrutar de esta copa de vino, me sobra pan, me falta liquidez. No hay tregua dentro del estómago, no hay tregua.

     ¿Qué hay de malo en acostarse colocado? ¿Qué hay de malo en ver morir la ciudad? ¿Qué hay de malo en levantarse empalmado y ser la rueda que no deja de girar? ¿Qué hay de malo en alabar el despilfarro y ser, en ser un punto y final? ¿Qué hay de malo? quizás mañana esté acabado y sé que el tiempo nunca regresa hacia atrás.

    Las ubres no amamantan más, se han desflorado por la sed. El cauce es sólo piedra, me lo he tragado todo y no me he arrepentido al final… ¡Qué voy a hacer?

    Más, más, voy de camino, más, más, al precipicio, más, más, equilibrismo sobre los hilos del capital. Más, más, busco mi sitio, más, más, en el abismo, más, más, el consumismo se me ha adherido al occipital.

  • Si llueve salen los paraguas y amenazan mis pupilas. Tenéis la cara en blanco y negro pero el móvil multicolor. El shunt revoca los olores a pescao de la vecina y no la aguanto, lo juro, cada día me cae peor.

    La ira me va invirtiendo la energía por dentro, estoy cambiando de polaridad.

    No hay dios que aparque por el centro y mira que es grande el planeta. La tele infecta mis oídos con su mierda de programación. Hablan tan rápido y violento que te ladran con letra negrita.

    Y no lo aguanto, lo juro, cada día me caen peor.

    La ira y el corazón bombea fuerte en el pecho mutando nuestra personalidad.

    La ira como un big bang que va creciendo por dentro, estoy a punto de implosionar.

    El sol, la amiga de tu hermana o el guripa de la esquina. Tu voz, la risa exagerada, los héroes de ciencia ficción, me sigue hirviendo la sangre en las venas y no lo aguanto, lo juro, necesito una rendición.

    Engorilao, engorilao, voy consumiendo la paciencia en cada pulso.

  • Da igual que tengas la herramienta, si no hay valor, amigo poca envidia me das. Da igual la cifra de tu cuenta, si en el amor no dejas nunca de tropezar. Puede ser que tengas todo y lo esencial no sepas ni dónde está. Siempre vas, siempre de espalda y qué más da, eso es que sigues detrás.

    Tú, tú, eres la cara y la cruz, tú, tú, tan frágil. Tú, tú, te está comiendo la playa el mar dentro del cuerpo.

    Verás, si nunca te ha hecho daño ningún dolor, traicionas tu credibilidad. Verás, te piensas que tu mierda huele mejor y es sólo mierda, no es nada más. Puede ser que tengas todo y lo esencial no sepas ni dónde está. Siempre vas, siempre de espalda y qué más da, eso es que sigues detrás.

    Tú, tú, eres la cara y la cruz, tú, tú, tan frágil. Tú, tú, te está comiendo la playa el mar dentro del cuerpo. Tú, tú, eres el norte y el sur, tú, tú, tan fácil. Tú, tú, pierdes el rumbo antes de empezar, desde el principio al final.