LETRAS DE NARCOIRIS
MÁGICO FENOMÉNICO
Correremos bajo la tormenta, nos reiremos del amor; bailar en circunferencias es más sencillo. Beberemos latas de cerveza bajo el cielo de neón, nos iremos sin pagar la cuenta de cualquier sitio.
Seremos héroes, individuos mágicos, productos de ilusión. El reflejo en este prisma trágico. Seré cuadrático, elástico, plástico, onírico y resultón, la suerte entre un millón… ¡no estoy muerto!
Hablaremos con la boca llena de palabras, ¡qué ilusión! Mandaremos a la mierda tus problemas. Salivar al escuchar campanas como el Perro de Pavlov, ser la pieza que desencadena vuestras ideas. Mágico fenoménico, la piedra angular en cada movimiento. Residual, circunstancial, el ángulo muerto de la realidad. Yo para mí que no me explico bien, yo para mí que no te enteras. Sólo consiste en escapar de aquí, como la oveja negra.

EXIT-O
Verás las aves muertas echar a volar, detrás perdido el horizonte. Como una luna que no para de menguar, cambiando de color la noche. Ah, pasa lo que tiene que pasar, ah, la esencia que se diezma, ah, dejar mi huella impresa en tu historial como decía Gil de Biedma: también vine a llevarme la vida por delante, como un escalofrío viste a los sentidos.
Sólo quería ver el éxito, frotando entre mis manos, éxito, tsunami por las venas de emoción y popularidad. Éxito, como en los buenos tiempos, éxito, coronas de laurel y el triunfo que se va.
Vendrán las ganas de esconderse en el portal después del baile de disfraces. Seré objetivo del aplauso universal, mis pies flotando por el aire .h

10 GRAMOS DE PARACETAMOL
Ya ves, la vida balancea entre dos fechas y debes ser consciente que al final de toda la partida sólo quede polvo tal vez. Sólo diez gramos de paracetamol son el quicio, la muerte o la vida. Envidar, jugarlo todo de farol y sin pestañear.
Otra vez, otra vez, otra vez saltar que me está dando la risa. Otra vez, otra vez en la oscuridad como están los sueños. Un dos tres, alarmar a la sociedad la navaja que es la vida, pero de doble filo.
Serás rey de la cuerda floja, bufón, alquimia o la inversa a una sonrisa. Prozac, fundir las luces rojas, ver un monumento caer. Acetaminofen para cruzar, analgésicos en la hemoglobina, perder, mirar por la cornisa el miedo a no caer de pie.
Soportar la presión, un trillón de milibares para la ocasión. En el blister nuestro destino, ¡válgame dios!

EL PILOTO HIROSHIMA
Volé y un excremento que quema solté sobre Hiroshima, tal cual, un pájaro que defeca. Y ya lo ves, es más, el tiempo va curando la herida, mi cabeza hueca. Ya lo ves, es más, me sangran las muñecas de envidia, la memoria… Tiembla como tiemblan las páginas yermas encaramadas en la puerta de mi buzón.
Ah, decía que ya no follaba sólo hacía el amor, lloraba en las esquinas como lo hace un actor, soñaba con repilotar los mandos del Enola Gay. La culpa no fue mía, fue Little Boy, la sociedad que empuja y al infierno que voy, la pesadilla que al final se convirtió en la realidad, en la realidad.
Podía haber sido condecorado como un ministro, podía haber ganado la simpatía de lo antihumanitario, y acabé al final purgando la conciencia en el patio del psiquiátrico, pidiendo paz, por fin, a un mundo que se ha nuclearizado, desgastado.

TERCO COMO UN MULO VIEJO
Porqué nadie nos dijo: eso no se puede hacer. Después alguien predijo: eso es imposible. Agachar la cabeza, embestir con la testa, pasional. Al perder los papeles encontré la respuesta escrita en tu sonrisa.
La policía distorsionaba con nuestras drogas el mensaje, la publicidad. Aquellas risas eran grabadas como un defecto de la nueva era digital.
No lo podíais creer y al final lo conseguimos, fue genial vuestros rostros blanquecinos, pestañear con la boca abierta.
Saltar semáforos verdes, luces que me lucen mal. Mirar las cosas de frente, como un mulo viejo. Agarré la solapa al destino marcado sin temblar. Apunté la navaja hacia el cuello que antaño quiso devorarnos.

NARCOIRIS
Suda la rutina en los espejos y me enamoro de tu braga en el balcón. Cuento los colores de los coches y me entretengo mientras oigo en el salón la voz de los que empañan
mis diez metros cuadrados con el televisor. Todos los mayores se santiguan mientras los niños corren de mal en peor. Vagan por el aire dos aviones y me dibujan con el humo un corazón que late acompasado al ritmo del cigarro que consume el amor.
Siete colores son el narcoiris que parte el cielo en dos, detrás de la fachada está casi todo en ruinas. A cuatro notas yo las declaré culpables de esta canción, si vieras nuestra sensación te quemarías.
Cruces, el rock, tus tetas, el tiempo que perdemos con la anestesia, saliva y aspirinas para la cabeza, la espuma que nos sobra de la cerveza. Y mezclas humo y luz con la lluvia, leyes naturales que adornan la ciudad.
Me cogiste de las manos, me mostraste los colores, yo era el niño de ojos de barro camuflado e invisible. El amor es un navajazo que no duele y a veces sangre pero lo nuestro es siempre en defensa propia. En tus bragas guardo mis versos, te rezo a diario, consagro tu cuerpo con saliva, sé que dios se esconde en tu sexo. Ahora que este imperio nos traga el instinto te recito mis sueños, me declaro a trompicones. Te guardo en una caja de zapatos mis pies, ya no quiero caminar por el suelo, mientras creas en mí estaré vivo, tú me ayudas a perderme de nuevo. Me has hecho de carne y beso, humo y caricia, sombra y deseo contra todo lo muerto en este balcón.
Voy a coger tus bragas por bandera y conquistar todo el planeta.

EL FUTURO DEL PRESIDENTE
En la capital de cada provincia supe naufragar, flotar a la deriva. En cada ciudad hice un atentado a la sociedad, permiso para no llorar, la verdad: no vino nadie que tuviese prisa por llegar a la gran ciudad.
Arreglé la vida al mundo entero con una sonrisa. Yo fui presidente y ahora mira: se me pudre la conciencia y la alegría, hace tiempo tuve la vida a mis pies.
En la cámara de los diputados hubo un vendaval, quedó todo oxidado. De cada senado hice un cementerio de política, permiso para no llorar, la verdad: no vino nadie que tuviese prisa por llegar a la gran ciudad.

SORNAVIRÓN
Juraría que el tiempo iba despacio y al final se te acumulan los años en una montaña
de dudas a escalar. Yo en la orilla viendo pasar la vida por detrás como lo hacía la eternidad cobarde, cobarde, cobarde. Cuando el viento nos sopló en contra aprovechamos para despertar. Cuando nadie vigiló la puerta la cerramos para no escapar.
Vine hasta aquí campeón para partirte la cara en dos, despacio, despacio y lento. Vine hasta aquí campeón para partirte la boca en dos, seguro, seguro acierto.
Cuanta puta nos hipnotiza en la televisión y nos señala con su dedo al ver que somos parte de un enigma a resolver. Se intuía que todo lo agradable acaba mal, trocar la risa por un puñal es tan fácil, tan fácil, tan fácil.

TANGA Y CASH
Encuentro confianza, desaparece el día y ya me siento bien como un pez en un acuario que pierde agua. Apuro el presupuesto, Logroño sigue siendo la ciudad fetén para volver a casa a gatas y sin aliento. Cubre a la fiera en plástico que está la cosa fea.
Eh, eh, soy otro estúpido. Eh, eh, en la espiral del sexo. Tanga y cash para resucitar en nuestro tiempo, tanga y cash para sentirse bien en el infierno.
Cerremos nuestro trato que no hacen falta besos al ponerse a cien, dejemos que el licor de endrinas haga su efecto. La selva ahora es asfalto, tú y yo embarcados juntos en un telefilme de polis que acaban a palos pero ganando.

21 IGUALES
No es normal, sobrevivimos como el aire en la ciudad, dejamos nuestras jaulas abiertas, anidan bichos en el soportal. Toda una vida compartiendo cada despertar, juramos sernos fieles para siempre, ja, como animales en celo van.
Bota la pelota por tu tejado, vamos veintiuno iguales y esto es a veintidós. Dejaremos en el txoko la verdad, saluda el respetable que es el tanto final
Encorvar nuestra espalda en forma parabólica, qué importa si no hay ni un diente sano
para poderte besar. Como en la pared de un frontón la vida viene y va, golpea fuerte y a sotamano; en nuestra piel las marcas de la edad.
Fuimos tan normales que terminamos convertidos en ángeles. Se acercaba el momento y todavía éramos dos amantes, novatos en la carrera del vivir, tan viejos como especiales, triviales, tan arrugados de escribir consejos universales.

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